Días de mucha tristeza. México sigue en pie. Sí, México sigue en pie tras el sismo. Pero con un vacío, un dolor, una zozobra. Columnistas, cronistas y el mundo se preguntan: ¿Qué sucederá ahora?

México sigue en pie. Tras el sismo, nuestra vida continúa. A reconstruir.

México sigue en pie. Tras el sismo, nuestra vida continúa. A reconstruir.

Días de mucha tristeza. México sigue en pie. Sí, México sigue en pie tras el sismo. Pero con un vacío, un dolor, una zozobra. Columnistas, cronistas y el mundo se preguntan: ¿Qué sucederá ahora?

Se hizo absolutamente todo lo posible por rescatar a las personas.

Ante la pérdida de vidas, patrimonio, seguridad y forma de vida, hemos ganado: Historias, anécdotas, aprendizajes y experiencias que nos han transfigurado.

Y sí, México sigue en pie. La naturaleza humana ha demostrado que las personas tienen una capacidad de reconstruirse, de aceptarse y de cambiar. Aunque se vaya poco a poco.

El gobierno mexicano expresó que se necesitarán 37 mil millones de pesos para reconstruir el daño en los estados afectados.

Los programas, esquemas, proyectos y su financiamiento tendrán que surgir de la sociedad civil. De personas de intachable trayectoria y vigilados por un comité que reporte la ejecución de los proyectos o programas. No hay otra forma.

El gobierno Federal y estatal han perdido la confianza de la ciudadanía para dirigir estos programas. El mexicano ha aprendido tardíamente que no puede dejar esto en manos de un Presidente. Y menos, en partidos demagógicos. Todos son lo mismo. Promesas y más promesas; prometer en México sí empobrece. Y el político mexicano es sinónimo de incumplimiento.

¿Díganme el nombre de un presidente que cumplió cabalmente con lo prometido?

¿Díganme el nombre de un presidente que enfrentó el incumplimiento de lo prometido, responsabilizándose del fracaso de su gestión presidencial?

No se puede confiar en los políticos para la reconstrucción de México.

Solo en una junta de gente notable, y que sea Sigue leyendo

Rescate en escuela Enrique Rebsamen. A quienes somos espectadores del sismo en México solo nos queda la zozobra. Una profunda tristeza al ver lo sucedido. Nos queda preparar ropa, despensa, agua, y llevar todo a un centro de acopio. Confiar en que la ayuda llegará a sus destinatarios. Que sirva de algo.

Sismo en México 2017: Mi carta abierta a los mexicanos

Desde lejos de los hechos del Sismo en México el 19 de septiembre de 2017:

 

A quienes somos espectadores del sismo en México solo nos queda la zozobra. Una profunda tristeza al ver lo sucedido. Nos queda preparar ropa, despensa, agua, y llevar todo a un centro de acopio. Confiar en que la ayuda llegará a sus destinatarios. Que sirva de algo.

Y mientras, seguir estupefactos ante nuevos hechos. Siempre con el sentimiento de: ¿Qué más podemos hacer?

La distancia impide ayudar físicamente. ¿Qué más podemos hacer?

1.- Aprender y prepararnos para que, en su momento, si es necesario, actuemos rápidamente. Así como lo hicieron miles de habitantes en las ciudades afectadas por los sismos y huracanes.

2.- Aprender de la resiliencia de quienes perdieron todo su patrimonio en la Ciudad de México y estados afectados.

3.- También aprender de la fortaleza de quienes perdieron a familiares.

4.- Aprender a ser solidarios como nos enseñaron ayer miles de ciudadanos.

5.- Saber distinguir los aciertos de los desaciertos.

6.- Nunca olvidar que el día 19 de septiembre de 2017 la ciudadanía y las autoridades salieron a hacer frente, hombro con hombro, a una tragedia.

7.- Que México merece mejores oportunidades por lo que demostramos en situaciones extremas y apremiantes.

8.- No permitamos que la gente mala, que son los menos, dañe e intoxique lo mejor de los mexicanos, que es su generosidad. Sigue leyendo

Todos somos Mara Castilla. Cabify ha sido vetado por el gobierno de Puebla porque Daniel Alexis López Díaz era huachicolero y fue corrido de Uber.

Mara Castilla: Maldito quien causó tu muerte

Mara Castilla: Malditos sean todos los feminicidas.

Tratar de describir el dolor, la rabia y la impotencia de las personas que han perdido a una hija, esposa o compañera, es un ejercicio inútil. Es una herida que nunca sana, un recuerdo permanente y un vacío que quema el alma. Los recuerdos más bellos lastiman por la ausencia, es una muerte en vida.

Nadie puede devolver la vida. Y la única justicia que se ve es la vindicta. Venganza. Un justiciero.

Malditos aquellos que han causado la muerte de una mujer como Mara Castilla. Maldito Daniel Alexis López Díaz.

Malditos por cobardes.

Malditos por abusivos y brutales.

El daño ya está hecho. Y es irreparable.

¡Justicia! ¿Cuál? ¿Dónde?

Nada repara el daño de una pérdida en esas condiciones.

Soy testigo de mi tiempo, testigo de la apatía ciudadana y de la indolencia judicial.

Quienes son capturados por dichos agravios deberían ser privados de la sociedad. Deberían ser llevados a la marginación, vivir la más profunda soledad, irremediable, sin contacto social.

El cáncer puede ser curado y puede detenerse con prevención. Las personas de este tipo no son un cáncer, un tumor: Son lo que no puede existir en sociedad, son lo que no tiene reparación. No tienen sanación. Y son malditos, inmorales, bestiales, gente sin un mínimo de humanidad.

¿Por qué existen personas que defienden a estos paraanimales? (Si se me permite esta expresión.) ¿Por qué la autoridad permite que se les defienda y los traten como enfermos mentales?

¡Violar NO es una enfermedad!

Violar y asesinar NO es un acto producto de una sociedad del siglo XXI.

Siempre ha habido violadores a lo largo de la historia de la humanidad. Crímenes que han causado odio y daño. Y, sin embargo, los violadores continúan cometiendo agravios. Se ríen de las leyes, de los jueces, de los familiares afectados.

Someter este fenómeno a la luz de la psicología, la psiquiatría, la criminología, la sociología o la antropología solo da excusas y justificaciones a esta conducta antinatural.

¿Quién puede decir que merece justicia por haber violado a alguien?

Malditos aquellos que han causado la muerte de una mujer como Mara Castilla. Maldito Daniel Alexis López Díaz. Malditos por cobardes. Malditos por abusivos y brutales. El daño ya está hecho. Es irreparable.

Malditos aquellos que han causado la muerte de una mujer como Mara Castilla. Maldito Daniel Alexis López Díaz. Malditos por cobardes. Malditos por abusivos y brutales. El daño ya está hecho. Es irreparable.

La sociedad mexicana Sigue leyendo

Se filtra agua, removiendo la tierra debajo de la cinta asfáltica. El peso de la misma cinta asfáltica produce un socavón en Eje 8, o un socavón en Reforma.

Socavón en Eje 8: Culpa de lluvias y basura

Socavón en Eje 8: La CDMX se sigue hundiendo

 

El día de ayer la Ciudad de México sufrió un nuevo socavón. Esta vez en el cruce del Eje 8 Sur (Avenida Popocatépetl) y San Felipe, colonia Xoco, delegación Benito Juárez. Ya se cerraron dos carriles de dicha vía rápida.

Después de haber leído la explicación histórica de las condiciones geográficas de los asentamientos de la Ciudad de México, retomo la idea del drenaje de la ciudad. Este resulta que es viejo e insuficiente, y lo que lo afecta gravemente es la acumulación de basura.

Esta basura no se acumula por azar. Se acumula por que la ciudadanía es sucia y descuidada. Es apática ante los problemas de acumulación de la basura en las alcantarillas, en los desagües.

En consecuencia se va anegando en ciertos lugares y se filtra, removiendo la tierra debajo de la cinta asfáltica. Esto sucede donde ya existe cierto reblandecimiento. Y cuando menos lo esperamos se manifiesta la oquedad: El peso de la misma cinta asfáltica produce un socavón en Eje 8, o un socavón en Reforma. ¿Dónde más habrá? Sigue leyendo

Enfermedades características de México y los países en desarrollo

Enfermedades propias y salud de los mexicanos

Enfermedades características de México y los países en desarrollo

 

Cada época tiene sus propias enfermedades, con sus propias causas y efectos en el cuerpo humano y con sus causas y consecuencias en la sociedad. Las enfermedades del siglo XXI, consideradas como enfermedades de la civilización del cambio, también poseen sus causas y consecuencias, tanto endógenas como exógenas.

Muchas de las enfermedades presentes son el resultado de un desequilibrio emocional. Las enfermedades psicosomáticas son producto de la relación mente-cuerpo que se ve alterada debido a: Emociones negativas, sentimientos de tristeza, ira, soledad, vacío, inseguridad, desconfianza, situaciones de alto impacto emocional, preocupaciones, desesperanzas, miedos, etc. Estas producen estrés, ansiedad, neurosis.

Las relaciones psicosomáticas son derivadas de los procesos degenerativos o disfuncionales del sistema somático, los psíquicos, sociales y culturales. Procesos que emergen desde lo orgánico y mental y que tienen repercusiones en las esferas psicológica y física, como: Traumatismos, diabetes, estrés, neurosis, enfermedades gástricas, alergias, enfermedades endocrinas, cáncer.

¿Cuál es el origen de las enfermedades psicosomáticas?

¿Son un problema mental o físico? ¿Qué tanto nos afectan las emociones? ¿Cuáles soluciones existen? ¿Qué tanto perjudica no hablar de los problemas? ¿Y qué tan perjudicial es no expresar los sentimientos? ¿Cómo podemos fortalecer nuestra seguridad?

La mayora de la población mexicana vive en una preocupación constante, derivada de las condiciones económicas impuestas por los gobiernos. Y los medios de producción de alimentos, vestido y tecnologías lanzan productos a un mercado encausado y manipulado. A esto, unan los medios masivos de comunicación que han construido una sociedad de consumo, una sociedad anhelante de moda, tecnología, fetiches, ídolos.

El cuadro es grotesco: Preocupaciones cotidianas para pagar agua, luz, gas, alimentos, útiles, transporte, medicinas, renta, vestido, pañales, médico, gasolina. Y deseos inalcanzables de dinero, moda, belleza, triunfo, éxito, seguridad, tecnologías.

Este escenario genera una serie de condiciones para que las personas enfermen de depresión, estrés, angustia, enfermedades cardiovasculares, hipertensión, obesidad.

Bien dice el dicho de “Las penas con pan son menos”. Cualquier madre se consuela sabiendo que sus hijos han comido, lo terrible es cuando no hay ni para frijoles.

Enfermedades características de México y los países en desarrollo. Las penas con pan son menos.

Enfermedades características de México y los países en desarrollo. Las penas con pan son menos.

Cuando tenemos una pena, una preocupación o angustia y la platicamos con alguien más, Sigue leyendo

Violencia en México. Caso Ayotzinapa.

Violencia: México sigue esperando

Violencia: México sigue esperando… y seguirá esperando.

La barbarie está en nuestro corazón.

La violencia circula por nuestra sangre.

La brutalidad es lo cotidiano y la vitalidad.

El diálogo es con armas, con virus informáticos, con bacterias.

Los discursos fríos y calculados ya no son necesarios.

Los tratados y convenciones son letra muerta.

Nuestro horizonte va más allá del planeta Tierra.

Sudamos guerra y violencia.

La existencia no se explica sin la guerra.

Dice Byun-Chul Han que la violencia anida en nuestras neuronas, en nuestra memoria, en nuestros pensamientos, en nuestra inteligencia.

La violencia es connatural a nuestra civilización del siglo XXI, en todas partes del globo terráqueo hay violencia. Sea un enfrentamiento entre Sigue leyendo

Obesidad en México: en los niños es epidemia.

Obesidad en México: Estampas del deterioro mexicano II

Obesidad en México: Los niños juegan sentados

 

Lee la primera parte: Mi México de ayer, aquí:

https://hectorjlorencilla.com/mi-mexico-de-ayer/

 

Las famosas cuevas del aire en el Ajusco. Recuerdo la ocasión que nos aventuramos a adentrarnos, un cúmulo de emociones, dos o tres linternas de mano, una mochila con pocos alimentos, y una panda de impenitentes, sin experiencia, sin equipo, pero con todos los ánimos, firmes en nuestro propósito.

Un recorrido primero a pie hasta donde pudimos llegar, se acabó el camino, nos separaba una caída de no sé cuantos metros de profundidad, todo oscuro; mi hermano tiró una piedra para escuchar en cuántos segundos llegaba al suelo, no la escuchamos. Retorno, mi hermano mayor observaba Sigue leyendo