Carta a mi pequeña hija que da pasos por la vida

Carta a mi pequeña hija que da pasos por la vida

Carta a mi pequeña hija Jéssica Aranza:

Mi hija cumplió su segundo año de vida.

Y verla crecer ha sido la más bella experiencia.

Cargarla, limpiarla, darle de comer, hacerle cosquillas, escucharla cantar.

Verla subir a la resbaladilla, subirse a su columpio, patear la pelota.

Veo cómo toma su guitarra de juguete, inspirada empieza a cantar y a tocar. Y cierra los ojos perdida en su canto.

Se quita los zapatos, los avienta, se quita los calcetines, pisa en lo frío, corre descalza.

Sube las escaleras apoyada en los libreros de cada escalón, veloz –“Mano”, pide ella–.

Y baja sentada con una rapidez increíble.

“Mano”, “aquí”. Cierra los ojos y el agua escurre, sonríe, le gusta que la bañe.

Se embadurna de crema en la panza y la cara, “ma”, “ma”, “ma”, exige.

Me pide “¡agua”, “¡agua!”.

–¿Me quieres, Aranza?

–Shi.

–Come más, mi amor.

–Ño, ño, ño, ño.

–Me pegué mi amor, sóbame.

–Shi.

–¿Quieres cajeta, amor?

–Shi. Ashas (gracias).

También eres mi copiloto, ponte tu cinturón de seguridad mi niña. Gracias por el cambio de velocidad, amor.

Todo es nuevo para ella, un mundo por descubrir.

¿Quieres que te cargue, amor? Duérmete, mi niña, así, cierra tus ojitos.

Está bien, no te enojes, no me regañes, ya no lo hago.

–Te amo, Aranza.

–Amo –contesta.

Papaaá, mamaaá, papaaaá, mamaaaá.

–¡Calle!, ¡calle!

–¿Quieres salir, amor?

–Shi.

Súbete a tu elefante mi niña, muy bien. Y ahora súbete a tu jirafa, muy bien.

Toma tu agua despacio, utiliza tus dos manos, despacio, no te mojes.

–¡Bibi!, ¡bibi! Aquí. Mhhh, ¡ma!

–Miren cómo cierra sus ojitos esta angelita, mírenla, ay, ¡qué bonita angelita! –y ella cierra los ojos y finge dormir.

Muy bien amor, qué bonito escribes, véanla, cómo escribe mi niña.

Ven, ven para acá, te voy a alcanzar, grrr, te voy a comer, ya casi te alcanzo.

–Mira tus manitas, amor, y mira tus pies, huelen a queso, guácatelas, a ver, huélelos.

–¡Cácatelas!

¡Qué bonito hueles, amor!, ¿a qué huele tu cuello? Te voy a comer a besos.

¿Bailamos, amor? Ay, qué bonito baila mi niña.

Y regaña a los perros, hija, muy bien, que no se metan.

Cada día que pasa descubro y aprendo tanto de mi hija, que estos dos años han sido una lección mutua. Yo voy aprendiendo a descubrir todo sobre mi hija. Y mi hija va aprendiendo de este mundo que todo le maravilla.

Les comparto mi felicidad por este regalo maravilloso que se llama Aranza. Esta es una carta a mi pequeña hija por su segundo cumpleaños. Aquí mi esposa escribió cómo organizar una fiesta hermosa como nuestra niña.

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