Mi México de ayer. Ajusco, Pico de Águila.

Mi México de ayer: Estampas del deterioro mexicano (I)

Mi México de ayer:

Si tuviera que describir un paisaje de México en otro punto del globo terráqueo para dar a conocer nuestra cultura, nuestra idiosincrasia y nuestra situación actual, escribiría esto.

Nací en la Ciudad de México a mediados de los años sesenta. En una ciudad donde había montañas con muchos árboles y arroyos, había zorros, águilas, mapaches y un sinnúmero de mariposas de todos colores, luciérnagas, grillos, chapulines y muchos, muchos pinos.

Hoy, esas montañas están desoladas, erosionadas, en la localidad del Ajusco. Al famoso Pico del Águila solo le queda el nombre, es una montaña deforestada, habrá si acaso algunas liebre y ratas.

Ese paisaje se perdió y nunca más se recuperará, lo veía todas las mañanas al salir de casa para la escuela.

En las mañanas, todos mis hermanos y mi padre acudíamos a la escuela, nosotros como alumnos, él como maestro. Mi madre se quedaba en casa a las labores domésticas. Ir a la escuela para trabajar en un futuro cercano era la mentalidad de toda nuestra generación, y mientras más temprano trabajara uno, mejor.

En la comida todos estábamos escuchando bromas, anécdotas y regaños, era una comida deliciosa, mi madre cocinaba increíblemente sabroso. Éramos diez personas en la mesa, nunca faltaba tema para comentar.

La cena era lo mejor del día, se hablaba de brujas, espantos, diablos. Se amenizaba la cena con las bromas y un chocolate de agua acompañado con un bolillo calientito, nosotros lo llamábamos “Chirriagua”, y si le poníamos leche evaporada sabía mejor.

El chisme del día era hablar de un personaje popular en todas las colonias pobres de mi México de ayer.

El famoso criminal – asesino – ratero – ex convicto. En nuestra colonia era “El Pulques”, todos lo conocíamos y le temíamos, escuchábamos que había picado a fulanito de tal, que había robado tal casa, que había matado a sutanito, etc. No había las escenas de ahora, de enfrentamientos entre narcos y militares, emboscadas y tiroteos, al policía se le respetaba y se le admiraba por su valor. Qué grave ahora que hablar de policías es sinónimo de transa, robo, etc. Tener un amigo policía es ser parte de una banda de secuestradores, ser parte de algo indebido. Cuando algún patrullero te detiene es motivo de incomodidad, incredulidad, espanto y corrupción.

En la mesa de mi México de ayer hablábamos del agua y decíamos que el agua era gratis. Nunca nos imaginamos que un día toda el agua para beber se iba a embotellar y pagar un alto costo por ella. Hoy se tiene miedo de beber del agua directo de la tubería. Se ha metido un miedo en la sociedad respecto de este líquido vital, y los mercados de agua se han multiplicado por todas partes.

De igual forma, el mercado de los pañales creció, creció y creció y se quedó con nosotros, todas las madres y padres de familia compran pañales. Y los hay de todos los precios, para niños popis y niños pobres, pañales de a kilo.

Recuerdo, tengo imágenes de mi madre lavando pañales, diez, quince, veinte pañales; en los tendederos de las casas se veían los pañales, blancos, rosas, azules, verdes, etc.

Para la vida moderna del siglo XXI se han inventado muchos productos.

Contaminación por desechos de plástico. Mi México de ayer.

Contaminación por desechos de plástico. Mi México de ayer.

Tarde o temprano vamos a pagar el precio, veamos los costos del agua y de los pañales. Se debilita la economía doméstica en el consumo de estos dos productos que pueden ser sustituidos, pero esta vida moderna nos encierra en un laberinto donde las voces del mercado te dicen que lavar pañales en términos económicos es más caro que comprarlos. ¿Será cierto eso? Yo crecí en el seno de una familia grande y mi madre se preocupaba por comprar alimentos, útiles y otras cosas, pero nunca por comprar pañales.

Y lo mismo pasaba con el agua, poníamos el vaso debajo de la llave, abríamos, esperábamos a que se llenara el vaso y la bebíamos. Nunca nos preocupamos si era de tal marca o de otra. Pagar de 15 a 35 pesos por un garrafón de agua, del que desconocemos qué tipo de agua bebemos, es un disparate. Y el gobierno permite esta estafa comercial y su sistema de reparto de agua se ha empobrecido en su calidad porque la ciudadanía prefiere comprar agua embotellada.

Continuará…

2 pensamientos en “Mi México de ayer: Estampas del deterioro mexicano (I)

  1. Ops¡¡¡¡¡¡¡¡¡ Tristemente, pero muy cierto todo lo que dices, pero no nos queremos dar cuenta del mal que nos estamos haciendo a nosotros mismos. Y ninguno de nosotros se atreve a ser el primero en poner su granito de arena. Saludos.

  2. Pingback: Obesidad en México: Estampas del deterioro mexicano II - Educación y leyes para todos.

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