Sexenio de Peña Nieto llega a su fin. ¿Por qué será recordado el chaparrito?

Sexenio a punto de concluir…

Sexenio de Peña Nieto: La noche no termina aún…

A un año de terminar este sexenio no hay nada que festejar.

México sigue en un lodazal, no salimos de esta miseria.

¿Pesimista? Sí, y mucho.

Todo lo negativo ha aumentado este sexenio: Pobreza, hambre, enfermedad, narcotráfico, guerra, suicidios, desempleo, etc.

México camina para atrás.

Hasta los comentaristas argentinos critican, con acierto y vergüenza, la naturaleza del futbol mexicano.

En educación no hemos avanzado, la realidad es esa. Los expertos en gráficas y trabajadores del gobierno dirán que sí. Pero yo veo a los niños de preescolar que no dan una. Y también a los jóvenes universitarios, igual que los de párvulos.

Lean a cualquier columnista de izquierda y derecha, conservador o liberal: todos sacan notas negras, vergonzosas.

México es el único país donde la gente vota cada sexenio por quién les va a robar: “Mejor este que está guapo y copetón”, “Mejor aquel que está bien locuaz”.

 

¿Cuántos años va a estar en la cárcel Javier Duarte?

De acuerdo con las prácticas legales mexicanas, estará de 5 a 10 años. Así es la justicia mexicana de los pudientes. Recuerden a Raúl Salinas de Gortari, comprometido en negocios turbios, delitos graves, y no pasó nada. Compró y vendió leche contaminada para la infancia mexicana, le devolvieron un dinero de origen incierto e ilegítimo. La Justicia en México es un orinal de oro.

Duarte después saldrá y a disfrutar de lo lindo, porque robó lo que quiso. ¿Y el pueblo mexicano? Diría este imbécil: “Paciencia, prudencia, verbal contingencia, dominio de ciencia. Presencia o ausencia, según conveniencia. Muchas gracias. Verbal contingencia, gracias”.

¿Esto es lo que merece el pueblo mexicano?, ¿esto merecemos cada sexenio?

No, no merecemos esto. No merecemos que nuestros niños y jóvenes no tengan que comer, no tengan salud, no tengan educación de calidad, no tengan tecnologías digitales, no tengan una sana diversión, no tengan un futuro.

El poder en México enferma, y enferma de egoísmo e imbecilidad.

Y cada vez es más fuerte esta enfermedad en la clase política, algo viral, el virus de la estulticia y de la estupidez.

Dirán los politicuchos que son muy listos e inteligentes para robar, para saquear una nación, para permitir la explotación del poder extranjero. Y todos los políticos luchan cada sexenio por llegar al poder, a la silla, a la señora presidenta.

Hacen lo posible e imposible por llegar a Los Pinos.

Vean al señor Anaya con su doble vida, inmoral, transa, falso, mentiroso, etc., descalificando al señor López Obrador. Y este, a su vez, descalificando a sus oponentes y defendiendo a dictadores. ¿Qué no se dan cuenta de sus contradicciones?

Nuestros políticos son autistas, hacen su propio mundo, lo entienden como quieren y rechazan otros mundos.

¿Qué le queda al pueblo mexicano?

Educarse, ilustrarse, salir de su ignorancia y luchar por que ya no lleguen políticos corruptos.

Ese es el camino sano.

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