El socavón del Paso Exprés de Cuernavaca, Morelos, es parte del México que no queremos.

Socavón en Cuernavaca, Morelos: Una más

El Paso Exprés y su socavón en Cuernavaca, Morelos, es parte del México que no queremos.

Nuestro país está sumido en la pobreza. Pero no por los mexicanos que trabajamos cada día, sino por la clase política de cualquier extracción partidaria. Tal parece que en el México actual para ser político hay que ser: Transa, corrupto, mentiroso, iletrado. Y algunos dicen que asesinos y pervertidos, para no ofender a los gays.

Los que forman la planilla de cada sexenio se caracterizan por cinismo, ser mamones e irresponsables. Y si creen que miento, vean a nuestros secretarios de Estado y la serie de fallas graves para con la ciudadanía. Vean el socavón en Cuernavaca, Morelos.

¿Por qué el pueblo mexicano no alza la voz?, ¿por qué no reclama por el socavón en Cuernavaca? Pues porque seguimos siendo un pueblo iletrado, futbolero, fiestero, fanático y cobarde. Nuestra clase intelectual se ha dividido en dos: Los que apoyan a la clase política emergente y del poder, y los que defienden los principios de legalidad, de justicia y quieren un México libre y soberano, una clase intelectual con sentido de identidad.

La obra pública de calidad en México es poca. Y parece ser que nuestras autoridades en materia de construcción no tienen principios éticos y sentido humano. Solo piensan en hincharse la cartera de ganancias para tener un retiro y disfrutarlas.

Cobardes son aquellas personas que causan daño y se ocultan tras la legalidad.

Y cobardes son las personas que causan agravios y responsabilizan a otras de sus actos. Cobardes son las personas que actúan por intereses propios defraudando a la ciudadanía para despojarla del pan de cada día.

México es pobre por nuestra clase política que es quien ha saqueado a la nación.

Nuestro país es violento porque los políticos no han hecho nada para detener la violencia.

México ya no es la tierra de ríos, lagos y montañas donde se podía uno regocijar.

Vivir en México, es una especie de suerte, una moneda al aire. Hoy se come, hoy sobrevivimos, mañana quién sabe.

En un número de la revista “Proceso” se escribió lo siguiente: “La pésima calidad, los retrasos y los escandalosos sobreprecios de las obras, así como la pérdida de vidas humanas a causa de la negligencia criminal son “gajes del oficio” o “malos ratos”, de acuerdo con el intocable caradura”.

Los artículos 77 y 78 de la ley de Obras Públicas y servicios relacionados con las mismas son muy claros:

Artículo 77. Los licitantes o contratistas que infrinjan las disposiciones de esta Ley, serán sancionados por la Secretaría de la Función Pública con multa equivalente a la cantidad de cincuenta hasta mil veces el salario mínimo general vigente en el Distrito Federal elevado al mes, en la fecha de la infracción.

Artículo 78. La Secretaría de la Función Pública, además de la sanción a que se refiere el artículo anterior, inhabilitará temporalmente para participar de manera directa o por interpósita persona en procedimientos de contratación o celebrar contratos regulados por esta Ley, a las personas que se encuentren en:

Alguno de los supuestos siguientes:

I. Los licitantes que injustificadamente y por causas imputables a los mismos no formalicen el contrato adjudicado por la convocante.

II. Los contratistas a los que se les haya rescindido administrativamente un contrato en dos o más dependencias o entidades en un plazo de tres años.

III. Los contratistas que no cumplan con sus obligaciones contractuales por causas imputables a ellos y que, como consecuencia, causen daños o perjuicios graves a la dependencia o entidad de que se trate.

IV. Los que proporcionen información falsa o que actúen con dolo o mala fe en algún procedimiento de contratación, en la celebración del contrato o durante su vigencia, o bien, en la presentación o desahogo de una solicitud de conciliación o de una inconformidad.

V. Los contratistas que se encuentren en el supuesto de la fracción X del artículo 51 de este ordenamiento.

Repito, además de cínicos, mamones e irresponsables, son CORRUPTOS. La ley es muy clara y precisa. ¿Y por qué asignaron esa obra a una empresa creada para defraudar? Simple: Corrupción e Impunidad. He ahí el socavón en Cuernavaca.

¿Cuánto se lleva el señor Presidente de este negocio? Y muchos más, no existe otra explicación. Impide y defiende a las personas responsables.

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